 
Como la realización de un
sueño de Loreto Marín Zúñiga -educadora de párvulos de la Pontificia
Universidad Católica de Chile- nace, en 1993, el primero de los
jardines infantiles Pequeña Lulú, en Talcahuano. Con todas las ansias
de poner en práctica los aprendizajes adquiridos en su vida académica,
Loreto busca una infraestructura adecuada su
proyecto, la que encuentra en Lago Petrohué 303, Villa Arabia, Denavi
Sur. Habiendo efectuado luego las gestiones
correspondientes en el Departamento de Obras de la Ilustre
Municipalidad de Talcahuano y el
Servicio de Salud, es empadronada por la JUNJI, obteniendo su patente
como Jardín Infantil, dando inicio a un primer agitado año de trabajo,
el que gracias a la perseverancia, dedicación y el profesionalismo de
su equipo permite a Jardines Infantiles Pequeña Lulú posicionarse en
un lugar de prestigio a nivel regional, con sus ya catorce años de
buen y constante funcionamiento, por medio del cual se cumple, en
1997, el segundo sueño de su fundadora: Una sala cuna en Chiguayante.
Ya con el triple de personal
de educadoras y asistentes, se adhieren a la corporación
nutricionistas y manipuladoras, para cubrir los distintos niveles de
atención Parvularia que comienza a abarcar el proyecto, obteniendo en
este proceso el reconocimiento del Ministerio de Educación.
El presente año viene a
coronar esta exitosa historia de rigor y celo profesional, con la
inauguración de una nueva sala cuna y jardín infantil, esta vez en la
ciudad de Concepción, como respuesta a todas aquellas madres que,
siendo residentes de la comuna de Chiguayante requieren, por motivos
laborales, elegir ubicaciones estratégicas en nuestra intercomuna.
Es así como nuestra
particular visión pedagógica ha permitido a nuestros pequeños
egresados rendir excelentes exámenes de admisión al postular a los
diversos colegios de la zona, destacando también en ellos los valores
morales inculcados por nuestras tías, así como un profundo respeto a
su individualidad personal.
Nuestra Misión, Aprender
Jugando, consiste en proporcionar una estimulación temprana frente
a los desafíos de la sociedad especializada y ajetreada de hoy. A
través del juego empapamos a nuestros niños de experiencias indelebles
que se convertirán en herramientas concretas al momento de llamarlas,
ya mayores, desde los archivos mentales de la infancia. |